23 de diciembre de 2018

Arte en miniatura

Y retomo algo que inicié hace algún tiempo, la prueba del más difícil todavía, lo que para mi también es un ejercicio de entrenamiento, un modo de concentrar y centrar mi mente, mis energías en un espacio determinado, en un objetivo y objeto concreto, una forma de lograr el equilibrio mental y al final me doy cuenta que es como una meditación y a su vez una forma de intentar aproximar el arte a todo tipo de público y a todos los bolsillos a la par que disfruto con el pincel en la mano. Un poco de arte en miniatura, de arte en pequeño que no pequeño arte, ni mucho menos menor, que cabe en la palma de tu mano y que puedes llevar colgado en tu cuello. Al menos así lo veo yo. Pedazos de mundo metidos en una concha marina de un tamaño que apenas supera los 3,5 cm. de ancho en muchos casos.
Perfecciono la técnica, logro cada vez más detalle y añado algo más al conjunto, marcos creados con fragmentos y texturas de fotografías también hechas por mi. Pues como toda obra de arte, merece ser enmarcada.
Comparto en esta entrada una muestra de algunos de los trabajos realizados en esta línea. Iré desgranando igualmente todo lo recogido en este vídeo, iré contando la historia de cada paisaje, bodegón, retrato o motivo que ha acabado o acabe metido en una de estas conchas marinas.
Acompaño esta presentación de la música de una de mis cantautoras favoritas, Amarela, pues también ha formado parte de la inspiración de este viaje, ella sonaba mientras me adentraba en superar el más difícil todavía, mientras intentaba imaginar como engalanar las pequeñas pinturas y lo seguirá haciendo, lo sé. Como banda sonora "Canción de alma", una de mis favoritas de su segundo disco "Instinto" y si quien me lee también se siente transportado por esta música, si le inspira como a mi, entra en la página de su autora www.amarelamusic.es, también puedes encontrar su música y seguirla en spotify.


A mi ya sabéis donde encontrarme, ya sabéis como conectar conmigo si así lo deseáis o necesitáis. 
Seguiré probándome mientras me sea posible y en esa prueba tengo la intención de incluir otras superficies más allá de las conchas marinas, más y confío que mejor en próximos capítulos.



Mi creatividad es esencialmente evolutiva a la par que divergente y un día me hago consciente de que por esa regla de tres el verbo crear es mejor conjugarlo en gerundio, en acción continua. Así que mejor vivir creando, aún mejor si es con sentido, sensibilidad, emocionalidad, originalidad, transcendencia y rescatando de nuevo esa palabra que tanto me gustó y me he dado cuenta que tiene mucho que ver con está inquietud, con serendipia, y quien desee unirse a esta necesidad de crear, de darle otro sentido a lo que se crea y al arte en si mismo, bienvenido sea.



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